Conocer a Dios

conocer a DiosEra joven y apasionado, estudioso de Biblia, disciplinado. Superaba por mucho a sus compañeros. Conocía bien las reglas, y las cumplía, y no toleraba a los que no lo hacían. Pero nunca había visto algo así.

Esteban había muerto a pedradas, —y se lo merecía —pensaba Saulo, como cualquier otro que se desvía de la Ley de Moisés. Pero no había rogado por su propia vida, sino por la de los que lo mataban. —¡Perdónalos! —había gritado—. ¡No les tomes en cuenta este pecado! Fueron sus últimas palabras, y Saulo no se las podía sacar de la cabeza.

—Sólo son unos fanáticos —murmuraba entre dientes mientras caminaba.

De repente lo rodeó una luz del cielo. Intensa. Penetrante. Lo derribó. No podía abrir los ojos por el resplandor. 

Saulo, Saulo. ¿Por qué me persigues? 

Este encuentro definiría su vida. 

¿Quién eres, Señor? 

Esta es la pregunta clave, la que cambia todo. 

Creer en Dios es normal; pedirle ayuda también. ¿Pero conocerle, como se conoce a una persona? ¿Tener una auténtica relación con Él?

No presuma el sabio de su sabiduría; no presuma el héroe de sus proezas; tampoco el rico de su dinero. Si has de presumir, presume de esto, y sólo de esto: Que me entiendes y me conoces que yo soy Dios. Jeremías 9:23-24 (El Mensaje)

La Biblia entera está llena de los encuentros donde hombres y mujeres pasaron de creer en Dios, a conocerlo verdaderamente. Job, Moisés, Ana, Samuel, María, Pedro… Para eso vino Jesús a nosotros, para que pudiéramos conocer al Padre. 

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. Juan 1:18

Oración:

Señor, quiero conocerte. Quiero entenderte—cómo tú eres, cómo piensas y actúas. Prepara mi corazón en estos días para encontrarme contigo, porque tú eres mi Dios.

Enrique Bremer

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