Jesús es

jesús es

Él es la imagen del Dios invisible… Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó… por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. Colosenses 1:15–20 (NVI)

La vida cristiana empieza con una experiencia transformadora, cuando tienes un encuentro con Jesús. Pero esta vida en realidad es un viaje; caminas, aprendes, cambias… Pero no lo haces solo; estás siguiendo a Cristo. A medida que recorres el camino, aumenta tu asombro de que el Dios que creó el universo se haya hecho hombre para venir a rescatarnos. Recientemente oí a alguien decir: “Nunca nos graduamos de la Cruz”. 

La obra del Hijo por la humanidad siempre nos cautivará. Siempre nos guardará. Será nuestro faro en medio de la tormenta, nuestro refugio en la adversidad y nuestra guía en tiempos de confusión. Los años que vivamos en esta tierra, y los que pasaremos en la eternidad, no serán suficientes para terminar de descubrir y magnificar la belleza y perfección de nuestro Salvador. La obra de Cristo es insondable, inigualable, inconfundible e incomparable. 

Es la razón por la que aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo que si tratáramos de escribir todas las cosas que El hizo, ni aún en el mundo cabrían todos los libros que se habrían de escribir (Juan 21:25). Y así ha sido; después de más de 2000 años la persona de Jesús sigue siendo una fuente inagotable de inspiración y creatividad. 

El es la melodía y el motivo de la más excelsa sinfonía, el verbo de la más prodigiosa poesía. Es el pasado más memorable, el presente más glorioso y el futuro más esperanzador. Jesús es el tema, no sólo de la Biblia, sino de la historia de la humanidad y del universo entero. Ayer, hoy, y siempre, ¡Jesús es!

 

Oración:

Jesús, quiero conocerte, quiero encontrarme contigo y seguirte. Te pido que la gracia de tu cruz sane mi pasado y defina mi futuro. Tú llenas mi presente más de lo que jamás yo pude imaginar.

Rodrigo Barrera

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