Jesús lanzó a gritos su invitación

beber

Se están marchitando interiormente?
Beban de mí.

Solo necesita tu permiso. Como el agua, Jesús no entrará si no optas por ingerir y tragar. Hasta que te decidas beber el agua no te dará beneficios. Puedes meterte hasta el cuello en medio de un río y sin embargo morir de sed. Amenos que bebas de Cristo, seguirás siempre sediento. Bébelo a Él. Y bebe con frecuencia.

Para tal fin, te ofrezco esta herramienta: Una oración para el corazón sediento.
Llévala como el ciclista lleva so botella de agua. La oración incluye cuatro líquidos esenciales para la hidratación del alma: la obra de Dios por ti, la energía de Dios, su señorío y su amor.

-Señor vengo sediento. Vengo a beber y recibir. Recibo tu obra en la cruz y en tu resurrección. Mis pecados son perdonados y mi muerte es derrotada.
Recibo tu energía. Revestido de poder por tu Espíritu Santo, puedo hacer todas las cosas por medio de Cristo, que me fortalece. Acepto también tú Señorío. Yo pertenezco a ti. Nada viene a mí sin haber pasado primero por ti. Recibo asimismo tu amor eterno. Nada puede separarme de tu amor.

¿Acaso no necesitas sorber frecuentemente de la represa de Dios? Yo sí.
Le he ofrecido esta oración en un sin número de situaciones:
Reuniones angustiosas, días insulsos, recorridos extensos, viajes exigentes, decisiones que someten a prueba el carácter. Muchas veces al día voy al manantial subterráneo de Dios y a cambio de mi pecado y muerte recibo de nuevo su obra, la energía de su Espíritu, su señorío y su invariable amor.

Bebe conmigo de su pozo sin fondo. No tienes que vivir con un corazón deshidratado.
Recibe la obra de Cristo en la cruz.
La energía de su espíritu,
Su señorío sobre tu vida,
Su amor inextinguible e infalible.
Bebe hasta lo profundo y bebe con frecuencia. Así fluirán de ti ríos de agua viva.

Max Lucado

 

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