Mata a tu león

mata tu león

Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. – 1 Pedro 5:8 (RVC)

Recientemente leí un artículo acerca de un joven masái que llegó a Estados Unidos para obtener su título de maestría y luego su doctorado. Antes de llegar al mundo occidental, el joven guerrero había matado a un león para proteger a su pueblo y su ganado.

Esa práctica está profundamente arraigada en su tradición: los jóvenes varones deben enfrentarse a un león y derrotarlo con una lanza, o la fiera atacaría a sus animales. El joven había resultado malherido, como cabía esperar, pero después de matar al depredador le consideraron héroe y líder.

Vivimos en un mundo lleno de perversidad, inmoralidad, injusticia y maldad que agoniza cada día. No deseo ser pesimista pero el futuro no es nada alentador. Sobre todo si no tomamos en cuenta a Dios en nuestras decisiones diarias.

Por esa razón, la Palabra de Dios nos exhorta a ser sobrios y prudentes, a mantenernos atentos y a caminar con cuidado por la carretera de la vida. ¿Por qué razón? Debido a que nuestro enemigo no duerme, tú yo tenemos la responsabilidad de mantenernos alertas.

El apóstol Pedro describe al diablo como un león rugiente. Sin lugar a dudas, es un excelente ejemplo si tomas en cuenta el instinto depredador que caracteriza a este animal. Sin compasión, devora a sus presas indefensas hasta saciarse, pero al día siguiente, la historia se repite y otro animal acabará entre sus afilados dientes.

Se desplaza de un lado a otro por toda la selva, merodeando cuidadosamente para buscar a su próxima víctima. Se acerca sin hacer ruido y ataca en el momento menos esperado. Es letal.

Partiendo de esta analogía, te darás cuenta que a tu alrededor hay muchísimos jóvenes malheridos, como consecuencia de los constantes ataques del enemigo. Algunos de ellos no pudieron más y murieron en el camino de las drogas, el alcohol, los excesos y la violencia. El león rugiente los atacó y el infierno les abrió sus puertas.

Pero la historia no debe ser la misma. No tiene por qué repetirse. Tú y yo podemos ser como aquel joven masái, y levantarnos en el nombre de Jesús para que el depredador no toque más a nuestra generación.

No podrás matar a tu león en tus fuerzas. Será imposible. Para vencer debes asegurarte que cuentas con las fuerzas de Él, ya que es Dios quien pelea por ti.

Los jóvenes que pelean como valientes contra el pecado, seguramente tienen su cuerpo lleno de cicatrices de garras de león surcando su pecho. Eso significa que la batalla será intensa y desgastante, pero se puede vencer. Sé prudente y mantente atento, tu enemigo no descansa.

Devocional basado en el libro “Mata a tu león” de John y Sam Eldredge.

Comments

comments