Bienaventurados los pobres en espíritu

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Nuestro Señor llamo a doce discípulos; y ¿qué de los demás discípulos que no recibieron un llamamiento especial? Los doce fueron llamados para cierta labor; en cambio, cientos de los que siguieron a Jesús pasaron desapercibidos. Podemos tomar un punto de vista desproporcionado acerca del cristianismo porque miramos las excepciones. Las excepciones son excepciones. Ni uno en un millón tiene una experiencia como la del apóstol Pablo. La mayoría de nosotros somos personas comunes y pasamos inadvertidos. Si tomamos las experiencias excepcionales como modelo de vida cristiana, sondaron cuenta , constituimos normas equivocadas, y pasado el tiempo, resultamos ser un abortivo, una caricatura intolerable de Jesucristo.

“Bienaventurados los pobres en espíritu”, significa literalmente, “Bienaventurados los indigentes en espíritu”. ¡El indigente es algo bastante común! En la base misma del Reino de Dios está el encanto sin afectación de lo común. El tipo promedio de predicación enfatiza la fuerza de voluntad, la belleza de carácter, las cosas que fácilmente se destacan. Si uno sabe que no tiene fuerza de voluntad, ni nobleza, Jesús le dice: “Bienaventurado eres” , porque es a través de esa pobreza que se entra al Reino de los cielos. No puedo entrar como hombre bueno. Sólo puedo entrar como indigente absoluto.

“Como el lirio entre los espinos, así es mi amiga entre las doncellas” (Cantares 2:2) El lirio a que hace referencia Salomón es tan común como nuestras margaritas, pero está impregnado de un perfume peculiar. Un viajero las frente a un campo repentinamente un aroma fragata le alcanza desde el centro de un matorral. Maravillado de su aroma, busca entre las ramas y encuentra que allí crece un lirio. La gente llega a un hogar bueno, aunque mundano y dice: ¡qué buena influencia sale de aquel hogar!, se descubrirá que hay allí una madre o hija que es realmente un lirio del Señor.

Apliquemos la enseñanza anterior a una vida individual. A veces vemos a una persona que en general se halla en desventaja en apariencia y en educación, a un hombre completamente común, y sin embargo irradia una maravillosa influencia. El verdadero carácter del encanto que testifica del Señor es siempre inconsciente. Cuando empezamos a preocuparnos de si somos de alguna utilidad, inmediatamente perdemos la fragancia del toque del Señor. Jesús dijo:

“El que crece en mí,  ríos de agua viva fluirán de su vientre”. Si comenzamos a examinar la corriente, perdemos el contacto con la fuente . Tenemos que poner nuestra atención en la fuente y Dios se ocupará de la corriente.

– Osvaldo Chambers

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