Un extremo dañino

extremo

(parte 2)

Esto puede ser llevado a un extremo poco sano. Vivimos en un cuerpo físico. Periódicamente necesitamos recreación y sano entretenimiento. 

Cuando estaba en la escuela bíblica,trabaja cuarenta y ocho horas a la semana y estudian a tiempo completo. Cierto find e semana, mi compañero de cuarto me invitó a jugar fútbol americano con un grupo de amigos. Decliné la invitación para poder estudiar la Escritura. En elemento en que mi amigo se fue, saqué la Biblia para leer y orar, pero todo estaba apagado. No podía escuchar la voz ce Dios. Era ni si estuviera apagado. No podía escuchar la voz de Dios. Era como si estuviera leyendo palabras sin sentido. Mi compañero de cuarto tenía casi una hora de haberse ido y clamé: ¿Señor . por qué estoy teniendo tantos problemas para sacar algo a las Escrituras o escuchar tu voz? ¿Qué está mal? ¿ He hecho algo que no te ha agradado o he cometido un pecado? En respuesta, lo escuché decirme “ Vete a jugar futbol americano” Conteste y cuestioné. ¡Que! ¿ jugar futbol americano? ¡Eso no edifica la fe , ni me va a cercar a ti ! ¿ Cómo puedes pedirme que haga eso?

Entonces , el Señor me recordó un versículo que de pronto tomó vida:

“Ahora , hijo mío, a más de esto sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros, y el mucho estudio fatiga de la carne” (Eclesiastés 12:12) Me dijo : “Hijo , vives un un cuerpo físico(parte del cual es tu cerebro) y necesita diferentes formas de descanso. Si no le das el descanso que requiere, en realidad, lo que vas a hacer es bloquear tu capacidad de escucharme y crecer”. Entonces me mostró cómo los discípulos después de que habían ministrado a muchos se les dijo : “Venid vosotros aparte a un lugar desierto y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de maneare ni aun tenían tiempo para comer” (Marcos 6:31) En pocas palabras, Jesús les estaba diciendo: “Vengan aparte antes de que se me desbaraten”.

Salí y me fui a jugar fútbol americano. Más tarde, cuando me senté de nuevo con mi Biblia, las Escrituras se abrieron y una vez más sentí la vida de Dios fluyendo en mi ser el tener comunión con el Espíritu Santo alrededor de la Palabra de Dios.

(Acércate a Él Una vida de intimidad con Dios //John Bevere)

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