Una fe grande

una FE grande

En el devocional de hoy, quiero ver el tercer nivel de fe. Éste se encuentra en Mateo 8:5–10:

Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión pidiendo ayuda. ―Señor, mi siervo está postrado en casa con parálisis, y sufre terriblemente. ―Iré a sanarlo —respondió Jesús. ―Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano. Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían: ―Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe.

Vimos en los devocionales anteriores que el primer nivel de fe es ninguna fe, el segundo es poca fe, y ahora el tercero es una fe grande.

Una fe grande dice: “Señor, Tu palabra es suficiente”. El centurión dijo: “Digas una sola palabra” (Mateo 8:8).Él comprendía la autoridad de las palabras de Jesús al decir: “Jesús: lo único que tienes que hacer es decirlo. Ni siquiera tienes que venir a mi casa. No tienes que probarme nada. Tu Palabra es la única prueba que necesito”.

Esto es lo que una fe grande dice: “Señor, Tu Palabra es la única prueba que necesito. Las cosas no tienen que verse diferente y no tengo que sentirme diferente. Basta con Tu Palabra. No necesito ningún otro tipo de confirmación. No importa lo que digan las circunstancias. Señor, Tu palabra resuelve todo.

Ésa es una gran fe, y eso es lo que deberíamos buscar.

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